Dimes y diretes: la historia de nunca acabar en la política venezolana



Desde el 2 de febrero de 1999 cuando Hugo Chávez asumió el poder en Venezuela, la oposición política ha tenido un solo objetivo: derrocar al régimen. Se pudiera pensar que un país sumergido en la pobreza, con una inflación interanual de 2.358,5% y con escasez de todo tipo (desde gasolina hasta insumos médicos) podría ser fácil para la oposición gobernar, sin embargo, 21 años y una decena de elecciones después, no lo han logrado. 

Desde un paro petrolero hasta un gobierno interino, han sido las estrategias fallidas de esta oposición evidentemente fracturada. Actualmente se encuentran en un nuevo escenario: elecciones parlamentarias para el 6 de diciembre, para la cual unos llaman a la abstención (adjudicando la ilegalidad de los comicios) y otros están dispuestos a participar, pues aseguran que no hay que dejarle espacio al gobierno en disputa de Nicolás Maduro. “Decimos que hay que hacerle frente al régimen en todos los territorios, sabemos que hay un cronograma sobre el tema electoral que se va desarrollando y no debemos quedar fuera”, dijo el excandidato presidencial Henrique Capriles, en un comunicado. El opositor también alertó que se debe seguir en la lucha para “lograr condiciones mínimas que permitan a nuestro pueblo expresarse con libertad”.

Los comicios ofrecen a Maduro y sus aliados la oportunidad de retomar la mayoría en la Asamblea Nacional que perdieron en 2015 y que ahora ostenta la oposición encabezada por Juan Guaidó, quien es reconocido por Estados Unidos y otros 50 países como el presidente legítimo del país al considerar que la reelección de Maduro en 2018 fue fraudulenta. 

Recientemente Capriles confirmó que mantuvo conversaciones secretas con el chavismo, con el apoyo de Turquía, lo que resultó en un quiebre con la mayoría opositora. Tras estas reuniones se materializó días después un indulto presidencial a unos 110 detenidos, entre ellos congresistas opositores que eran procesados por una amplia variedad de delitos.

"Se mantiene la unidad, Capriles queda aislado en su traición y será el nuevo Henri Falcón"; "La gran pregunta es cómo se define a alguien que se sienta a conspirar contra un gobierno del cual tu partido forma parte. Lo haces a escondidas y con emisarios extranjeros (enemigos de la democracia para más señas)"; "Qué riñones. Capriles invita al pueblo a sentarse en la silla eléctrica de la farsa electoral. Se le ven las costuras"; "Los presos liberados son una mercancía política de Capriles según sus intereses políticos", estas son solo algunas de las críticas al excandidato presidencial.

"El riesgo de Capriles es quedar fulminado por una abstención que no logre evitar. Su mayor logro (sin considerar el black swan que sería un efecto Bolivia) es dejar un grupo de políticos activados y preparados para seguir una guerra que difícilmente pelearán los abstencionistas", opina el presidente de Datanálisis, Luis Vicente León. "El mayor logro que podría obtener Capriles de su irreverencia, además de la liberacion de los presos políticos y el regreso del control de Primero Justicia a sus líderes, puede ser la obtención de mejores condiciones electorales, la observación Europea y la postergación de la elección".

PACTO UNITARIO

Lamentablemente, cada fracción política ha creado de igual manera una fracción en la población, y para tratar de socavar esto, el presidente interino Juan Guiadó, anunció el lunes el "pacto unitario por la libertad y elecciones libres", un acuerdo suscripto por 37 partidos políticos.

En un comunicado, explican que se unen para "liberar a Venezuela y devolver a los ciudadanos su soberanía mediante elecciones libres, justas y verificables". Para ello, afirman que se comprometen a establecer una unidad sólida, que incluya a diversos sectores políticos y sociales del país, "basada en reglas claras de funcionamiento y de mutuo respeto, para que ninguna diferencia esté por encima de los intereses de la nación".

No es la primera vez que la oposición se juega la carta de la unidad, y mucho menos la primera vez que llaman a la abstención, y ¿qué nos ha enseñado la historia reciente? La verdadera unidad movilizó en 2015 a casi 7 millones de votantes opositores, lo que hizo que la entonces Mesa de la Unidad Democrática (MUD) arrasara con la Asamblea Nacional, el único ente que por ahora no controla el gobierno de Maduro. Todo lo contrario sucedió en las parlamentarias de 2010, cuando la misma oposición llamó a la abstención alegando "falta de garantías". "¿Cuál será el resultado de la abstención? USA y el Grupo de Lima reconocerán la continuidad de Guaidó y la AN, pero el tiempo sin validación ni cambio pulverizará su respaldo interno e internacional", advierte León.

¿Se podrá derrotar a la dictadura? Lo que nos dicen los hechos en Venezuela es que mientras los "líderes" sigan pensando sus acciones limitándose en el costo político y no de la necesidad y la urgencia que mantiene el pueblo, si seguimos creyendo que habrá una intervención militar estadounidense, sin un discurso político creíble, ni acciones distintas de las que ya se han hecho, sin políticos frescos que calen en la población más vulnerable, que no prometan cosas que saben que no cumplirán, Venezuela seguirá en esta espiral interminable e insufrible del socialismo del siglo XXI.


Aída Moubayed Ruiz

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