Uribe pudo tener tratos con paramilitares durante su gestión presidencial

Fuente: Colprensa, archivo

Un funcionario de alto nivel del Departamento de Defensa de Estados Unidos tenía la firme sospecha de que el entonces presidente de Colombia, Álvaro Uribe, quien ahora está bajo arresto domiciliario, tenía un historial de tratos con paramilitares, según un informe desclasificado sobre sus primeros años en el Ejecutivo.

El documento forma parte de una serie de registros compartidos con The Associated Press por la organización sin ánimo de lucro National Security Archive (Archivo Nacional de Seguridad), que sostiene que es el primero que muestra que la preocupación sobre lazos potencialmente desagradables entre Uribe y grupos armados contratados por adinerados terratenientes para protegerse de las guerrillas llegaron a los niveles más altos del Pentágono.


“Casi con toda seguridad, Uribe tuvo tratos con los paramilitares cuando era gobernador de Antioquia”, escribió Peter Rodman, que fungía como alto responsable del Pentágono, a Donald Rumsfeld, secretario de Defensa durante la presidencia de George W. Bush, en un despacho confidencial en 2004. 

La misiva se suma a las sospechas, que Uribe ha negado con vehemencia, de que el hombre al que se le atribuye haber cambiado el rumbo de la larga guerra del gobierno colombiano contra combatientes marxistas se relacionó con actores violentos cuando gobernaba la provincia, donde se encuentra Medellín, en la década de 1990. 

La Corte Suprema de Colombia está investigando denuncias de que Uribe sobornó supuestamente a varios exparamilitares para que se retractaran de acusaciones que le perjudicaban, un caso que ha dividido a la nación e hizo aflorar tensiones por el proceso de paz.

Los documentos no incluyen ninguna descripción específica de interacciones directas entre el expresidente y los paramilitares, y hay poco que demuestre si Estados Unidos intentó determinar si esa relación existió realmente y a qué niveles. Pero docenas de legisladores, incluyendo numerosos aliados de Uribe, han sido encarcelados y condenados por vínculos con paramilitares, lo que establece una clara conexión entre la política y los grupos armados ilegales.

Un vocero de Uribe apuntó en un comunicado que “el único trato que el presidente Uribe tuvo con los paramilitares fue para meterlos en prisión”, y destacó varios episodios en los que altos cargos estadounidenses elogiaron su liderazgo y su historial de derechos humanos.

“Cada acción tomada a los niveles más altos del gobierno de Estados Unidos demostró que nunca ha habido ninguna duda sobre la integridad y el compromiso del (ex) presidente Uribe con los derechos humanos y el estado de derecho”, agregó en el comunicado.

Los cables diplomáticos estadounidenses, reportes de la CIA y notas de confidentes fueron obtenidos por el instituto de investigación del Archivo Nacional de Seguridad a través de solicitudes en base a la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública de Estados Unidos.

El vistazo a las entrañas de la respuesta del gobierno estadounidense a los primeros años de la presidencia de Uribe (2002-2010) muestra que las autoridades estaban complacidas con su enfoque agresivo hacia los grupos guerrilleros implicados en asesinatos, secuestros y narcotráfico a gran escala.

Pero en los cables hay insinuaciones recurrentes, no tan sutiles, de que el ejército colombiano, aliados claves de Uribe, y posiblemente el propio presidente, habían establecido alianzas con las AUC, el grupo paramilitar paraguas.

Un informe de la Agencia de Inteligencia de Defensa de 1997 destacó que la cooperación militar con paramilitares había “empeorado mucho” con el general Rito Alejo del Río, quien fungió como comandante de la 17ma Brigada del Ejército hacia el final del primer mandato de Uribe como gobernador. El mismo documento apuntaba que otros dos oficiales “nunca se permitieron implicarse directamente en el fomento o apoyo de actividades paramilitares, pero dieron la espalda a lo que estaba ocurriendo”.

Del Río fue sentenciado después a 25 años de prisión por su rol en el asesinato de un líder campesino.

El gobierno de Donald Trump ha mostrado su apoyo inquebrantable a Uribe, y el vicepresidente, Mike Pence, elogió recientemente a Uribe como “héroe” en un tuit en el que pedía a las autoridades colombianas que le permitiesen defenderse fuera de los confines del arresto domiciliario.

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