Lo que implican las últimas maniobras de Maduro para debilitar a Guaidó

Fuente: Ariana Cubillos, archivo - AP

El presidente venezolano Nicolás Maduro ha intensificado sus maniobras para marginar a la oposición encabezada por el legislador Juan Guaidó. El reciente desmantelamiento de tres influyentes partidos opositores mediante sentencias judiciales, a la par del aumento en el desencanto de la ciudadanía —sin mencionar la pandemia de coronavirus—, plantean nuevas dificultades para los planes de la oposición de derrocar a Maduro. 


En el último mes, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), favorable al gobierno, ordenó tomar el control de tres importantes partidos opositores. Los magistrados escogieron nuevos dirigentes para esas fuerzas políticas, los cuales se sospecha son leales a Maduro. 


Aunque los designados solían pertenecer a partidos opositores, fueron expulsados luego de que a finales del año pasado fueron acusados de recibir sobornos de aliados de Maduro para que apoyaran al gobierno socialista y debilitaran a Guaidó. Los expulsados rechazan las acusaciones. 

Las hoy defenestradas directivas opositoras habían dicho anticipadamente que no participarían en los comicios legislativos del 6 de diciembre. Los líderes recién nombrados afirman que los partidos sí lo harán. 

Esto significa que, cuando los votantes acudan a las urnas a fin de año, probablemente verán los nombres de los partidos opositores tradicionales y quizá no sepan que ahora esas fuerzas políticas son representadas por personas a las que la oposición llama traidores. 

La Asamblea Nacional es la única rama del gobierno nacional de Venezuela que continúa bajo control de la oposición. Si Maduro lograra llenarla con aliados, sus detractores temen que en esencia ello marcaría el fin de la participación democrática en el gobierno. 

En gran medida la Asamblea se ha quedado sin poder, con sus decisiones anuladas por el Tribunal Supremo, pero es una de las pocas plataformas que le quedan a la oposición y la vía a través de la cual ha captado fuerte apoyo internacional. 

Guaidó afirma que, de acuerdo con la Constitución, él, como presidente de la Asamblea Nacional, es el gobernante interino de Venezuela porque la reelección de Maduro fue fraudulenta. 

Las maniobras dejan entrever que el mandatario intenta crear un sistema unipartidista, sólo permitiendo la existencia de pequeños partidos opositores que en la práctica funcionen más como organismos fieles al régimen, dijo David Smilde, miembro de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos. 

“Es difícil saber cómo detener esta trayectoria”, dijo Smilde. “El mundo no está en una posición en la que vayan a intervenir en Venezuela o a prestarle mucha atención a ello”.

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